
Artículo publicado por nuestro compañero Jose Luis Fdez. Casadevante «Kois» en CTXT
En septiembre de 1991, en medio de una nube de cámaras de televisión y un enjambre de periodistas que dotaban al evento de una cobertura mundial, un grupo de cuatro hombres y cuatro mujeres se encerraban para pasar dos años autoconfinados en el ecosistema cerrado artificial más grande jamás construido. Una vez se cerraron las puertas, tenían el objetivo de ser autosuficientes y responsabilizarse de reproducir las condiciones que hacían posible su subsistencia.
El experimento BIOS2 había desarrollado una biosfera artificial en unas instalaciones ubicadas en el desierto de Arizona. En un espacio interior aislado se había reproducido la atmósfera, y diversos ecosistemas con plantas y animales. Una selección de algunos de los biomas más significativos de la tierra (desierto, playa, arrecife de corales, bosque tropical, zonas de cultivo…) permitirían ensayar la desconexión de esta burbuja del planeta tierra, BIOS1.
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