
Texto de nuestro compañero Florent Marcellesi publicado en EL CONFIDENCIAL
La invasión de Ucrania es sin duda el fruto de la imperialista y neozarista visión de Vladímir Putin. Por desgracia, el presidente ruso no ha vacilado un instante en saltarse el derecho internacional para conquistar de forma brutal e ilegal Ucrania, un país soberano, democrático y europeo. Y lo ha hecho porque puede.
Y su poder no reside solo en su abundante maquinaria bélica, cuyos efectos letales estamos viendo en Ucrania y su población civil, o en su peligroso arsenal nuclear. Reside también en la dependencia energética de Europa de los combustibles fósiles rusos: el 41% del gas europeo proviene de Rusia y un nada despreciable 27% de su petróleo.
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