Artículo publicado en El País por nuestro compañero del Foro Transiciones Florent Marcellesi sobre las potencialidades de la cumbre del clima de Marrakech (COP 22) como oportunidad de cambiar el modelo económico.
La semana pasada entraba en vigor el Acuerdo climático de París en un tiempo récord. Aunque muy insuficiente en muchos aspectos, este acuerdo global es una oportunidad para transformar nuestro modelo económico que no podemos subestimar.
Como si se tratara de una pieza de dominó, el Acuerdo de París ha puesto en marcha una transición imparable. El Acuerdo de Kigali sobre la eliminación progresiva de los gases HFC, poderosamente nocivos para el clima, ha sucedido a iniciativas ciudadanas por todo el mundo. Todas muestran cómo puede combatirse el cambio climático al mismo tiempo que se crean cientos de miles de empleos, se estimula la economía y se refuerza nuestra independencia energética de países en conflicto o de regímenes autoritarios. Ciudades, universidades, grandes grupos empresariales, fondos como el Rockefeller Brothers Fund y compañías aseguradoras como AXA han empezado a desinvertir de fondos vinculados a combustibles fósiles. No lo hacen porque se les haya despertado espontáneamente una conciencia ecologista, sino porque han visto que la transformación de nuestras sociedades para hacer frente al cambio climático es inevitable y que lo económicamente inteligente es adecuarse a este horizonte lo antes posible.










