
Artículo de nuestro compañero José Luis Fdez. Casadevante publicado en la Revista Mercurio
Hace décadas que la producción de mercancías se desligó de la satisfacción de necesidades y en los países enriquecidos el consumo paso a convertirse en una forma de organizar la sociedad. La publicidad dejó de hablar sobre los atributos de los objetos que pretendía vendernos para contarnos historias capaces de moldear nuestros intereses y preferencias. Sus relatos canalizan el deseo, movilizan el sentido de pertenencia y nos dice que lugar ocupamos en la pirámide social, mientras nos llevan a ir aceptando, encantados o a regañadientes, que somos lo que consumimos.
Las marcas nos marcan, los cazadores de tendencias siguen el rastro y mercantilizan los usos y costumbres de las minorías rebeldes. La moda se impone como un mecanismo de obsolescencia estética programada que incentiva el despilfarro. No importa la calidad de los objetos pues usarlos de forma intensiva está mal visto, es cosa de pobres. La reparación se vuelve contracultura. Lo imprescindible es que la rueda del mercado siga girando y no se frene.
El capitalismo es una forma de organizar la producción y el consumo, pero esencialmente es una cultura, pues esta condiciona la manera que una sociedad define la realidad y se percibe a sí misma, reconoce los valores con los que se identifica y articula las identidades colectivas capaces de movilizarla. La cultura engloba múltiples instituciones sociales, políticas y económicas; afectando a los estilos de vida, la educación, la ciencia, el arte, la religión y, como no, a la forma en la que nos relacionamos con la naturaleza.
El minimalismo como corriente artística podría entenderse como una protesta estética que plantea eliminar lo superfluo y reducir las obras a lo esencial, empleando los elementos más básicos, como colores puros o formas geométricas simples. Y como toda estética es una ética, la importancia del minimalismo es proporcional a su capacidad para conectar con las reivindicaciones del ecologismo, trascender el individualismo y ayudarnos a salvaguardar la democracia.
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