Artículo de nuestro compañero Florent Marcellesi pública este artículo en EL DIARIO.
Afrontemos la realidad. Por motivos económicos, ecológicos y de salud, el carbón ya no tiene futuro. Primero, desde el punto de vista económico, las ayudas para el cierre de las minas de carbón terminarán a finales de 2018. Ninguna mina en España —y de rebote algunas centrales de carbón— podría ser rentable sin ayudas públicas, ni tendrían capacidad de devolver las ayudas recibidas para el cierre si decidieran seguir abiertas. Desde el punto de vista climático, el acuerdo de París marca el camino a seguir tanto a las minas como a las centrales de carbón. Ha terminado la era de las energías sucias y necesitamos descarbonizar del todo la economía europea para 2050: empieza la era de las renovables. Desde el punto de vista sanitario, son altísimos los daños a la salud causados por la quema de carbón, un impacto que, además de tener un gran coste social y económico, no está internalizado en el precio de la electricidad.










