
Artículo de nuestro compañero Antonio Serrano en la revista Sistema
En este primer semestre de 2026 dos números de la revista Temas se han dedicado al tema de la inteligencia artificial (IA y Poder, en marzo, y Tecno-Oligarquía, en este mismo mes de julio) adicionalmente a las referencias a su incidencia en el Foro de Davos, considerada en los artículos de esta sección a principios de 2026. Pero los continuos y acelerados cambios tecnológicos y socioeconómicos que afectan al sector obligan a actualizar las preocupaciones que venimos mostrando, porque estas no dejan de acrecentarse, tanto en cuanto a cómo canalizar sus potencialidades positivas y negativas, como en cuanto a cómo responder ante las transformaciones socioeconómicas que se van constatando de forma creciente en nuestra sociedad de consumo capitalista, con un sector financiero especulativo mundial que está encontrando en la IA un campo destacado de actuación.
El mundo está demostrando una enorme capacidad de resiliencia y adaptación, no solo ante crisis como la pandemia de 2020, sino ante los numerosos conflictos geopolíticos y militares que se vienen sucediendo en este siglo, generadores de crisis de oferta en materias primas básicas, shocks inflacionarios o ciclos asociados de subidas de tipos de interés para contrarrestar los efectos inflacionistas más intensos de las últimas décadas. Sin embargo, el PIB mundial no deja de crecer, aunque sea a ritmos reducidos, y las bolsas se sitúan en niveles de máximos históricos, pese a los reiterados riesgos advertidos por muchos analistas respecto a la posible existencia de una burbuja de la IA similar a la de las punto.com de principios de siglo. Pero no todo es optimista, ya que, a cambio, la IA está contribuyendo activamente a una reducción de la participación del trabajo en el valor añadido global frente a las rentas del capital, así como a la generación de mayores desigualdades sociales y territoriales, y de crecientes impactos ambientales globales.
